Los dos primeros álbumes de Funkadelic presentaron el funk como una forma de vida, una religión. Su tercer lanzamiento halló al grupo en la cima de su capacidad creativa e imaginativa.

Primero está el envoltorio; en la portada, la cabeza de una mujer gritando asoma de la tierra, mientras que en las nota del interior figuran citas de la Iglesia del Proceso del Juicio Final. Luego, la música, valiente y atrevida, que mezcla unas letras estremecedoras (“he probado los gusanos de la cabeza del universo”) con una partitura espeluznante, demente, trascendental. Por aquel entonces la gente decía: “no puedes hacer este tipo de cosas en un disco”, explicaba George Clinton, el líder del grupo. Y yo les decía: “Puedo apostar tu culo a que sí”.

Grabado en los Universal Studios de Detroit a finales de 1970 y principios de 1971, Maggot Brain destacó por el entusiasmo del sistema de llamada y respuesta infundido por el gospel y por los vibrantes ritmos de funk rock. También contiene penetrantes comentarios sociales: You and your folks, me and my folks ataca el racismo, y War of Armageddon aborda las traumáticas consecuencias de la guerra de Vietnam.

Pero la auténtica fuerza reside en el tema que da título al álbum. Existe un mito según el cual Clinton descubrió el cadáver en estado de descomposición de su hermano, con el cráneo roto, tumbado en un apartamento; de ahí el gusano del cerebro que aparece en el título. El músico pidió al guitarrista Eddie Hazel que tocara “como si tu madre acabara de morir”. Y eso hizo Hazel, brindando un solo espectral y quejumbroso de nueve minutos que eclipsó todo lo que él y el grupo habían hecho antes y harían después.

1001 discos que hay que escuchar antes de morir

maggot brain

Precio: 15,60€