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Innovador del cine, director de teatro, productor, guionista y locutor de radio, actor, escritor, pintor, narrador y mago, Orson Welles fue uno de los últimos hombres del Renacimiento del siglo XX. Desde «La Guerra de los Mundos» en la radio hasta sus numerosas obras maestras cinematográficas (Ciudadano Kane, El cuarto mandamiento, Macbeth), fue un maestro de la narración, tan expresiva como enigmática.

En los años 60 y principios de los 70, el cineasta Peter Bogdanovich mantuvo extensas entrevistas (entremezcladas con cartas, notas y telegramas) con Welles, pero una serie de circunstancias —como la decisión del director de escribir una autobiografía que nunca llegó a escribir— las mantuvieron ocultas al publico. Editada y anotada por Jonathan Rosenbaum, esta recopilación —que Welles consideró en última instancia su autobiografía—, refleja su visión de la radio, el teatro, el cine y la televisión, así como irónicas reflexiones sobre los enfrentamientos que mantuvo con el mundillo de Hollywood, y su relación con otros directores y estrellas de la época. Una obra maestra, única y atractiva, imprescindible para conocer la personalidad del genio que puso en marcha uno de los procesos creadores más ricos y complejos del arte contemporáneo.

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Actor, director, guionista y productor de cine, teatro, televisión y radio, Welles alcanzó el éxito a los 23 años por su interpretación radiofónica de la obra de ficción «La Guerra de los Mundos», de H. G. Wells, conocida por haber sembrado el caos en los Estados Unidos. Admirador del legado de William Shakespeare desde niño y criado en un ambiente cultural, Welles obtuvo cierto reconocimiento en la escena teatral antes de desembarcar en Hollywood, donde la RKO le ofreció su primer contrato en la meca del cine. Con 26 años, Orson Welles firmó su obra cumbre, Ciudadano Kane, un gran éxito de crítica (9 nominaciones a los Oscar) pero un fracaso absoluto de taquilla, que es considerada una de las mejores obras cinematográficas de la historia. Pero Welles vio como su prometedora carrera se veía truncada. Las sospechas de ser comunista durante el Macarthismo le impidieron continuar trabajando para Hollywood. Ya en Europa, trabajó como intérprete para financiar sus posteriores producciones, como El tercer hombre, Otello o El proceso. Años más tarde, regresaría a Hollywood para filmar la sensacional Sed de mal, protagonizada por Charlton Heston y Janet Leigh. Orson Welles tuvo tres grandes amores: la actriz mexicana Dolores del Rio, Rita Hayworth, y España, donde rodó varias cintas y trabó amistad con figuras del toreo. Agotado por su intenso ritmo de vida y conflictos financieros, falleció en 1985 de un ataque cardíaco.