El No Sleep’Til Hammersmith de Motörhead es uno de los álbumes en directo más significativos de la historia del rock. Su sucio sonido fue obra de sólo tres músicos: el cantante, bajista y líder de la banda Ian, Lemmy, Kilmister (ex Hawkwind), el guitarrista Eddie, Fast, Clark, y el baterista Phil, Philthy Animal, Taylor. El trío londinense había tenido bastante éxito con sus álbumes de estudio y estaban en su mejor momento cuando grabaron este clásico, al que sólo le costó una semana alcanzar lo más alto de las listas británicas.

La música aquí es sobrecogedora, algo así como un poderoso huracán: un bajo distorsionado que hace que suene como una guitarra narcotizada, riffs absolutamente enloquecidos, cautivadores solosde guitarra y un denso ritmo sustentado en un conjunto de dos baterías graves (con el as de espadas en cada una de ellas). Las letras de Lemmy tienen que ver con el típico estilo de vida asociado al rock & roll, a pesar de que también están presentes historias sobre el salvaje Oeste y referencias a películas bélicas.

Enraizados en la tradición hard rock de los 60 y 70, su música transmite una desquiciada energía punk rock. Aunque tocó en una ocasión con The Damned, Lemmy nunca se identificó con la vena izquierdista del movimiento punk, y siempre afirmó que Motörhead no era más que una banda de rock and roll. La insignia nazi de Lemmy y su imagen a base de cuero negro emparentó a la banda con los Ángeles del Infierno (de hecho, Iron Horse es un guiño a ese grupo de moteros). Hay que fijarse en la dedicatoria de la cubierta: “A toda la gente que ha viajado, ha bebido y ha peleado con nosotros por todos los rincones de Inglaterra y Europa durante cinco años”.

1001 discos que hay que escuchar antes de morir

Motorhead

Precio: 17’90 € (Vinilo)