Para tratarse de un género musical cuya muerte lleva anunciándose con insistencia prácticamente desde el momento mismo en que se dio a conocer, hay que reconocer que el grunge goza de una inusitada buena salud. Al regreso a la palestra de grupos como Soundgarden y Alice in Chains, la proliferación de documentales como Pearl Jam 20 o Montage of Heck y las inevitables reediciones conmemorativas de hitos como Nevermind, Superunknown o Above, se le une este otoño la publicación en España de Todo el mundo adora nuestra ciudad: una historia oral del grunge, del periodista estadounidense Mark Yarm, la crónica definitiva de cómo una escena musical y cultural independiente y en gran medida aislada acabó convirtiéndose en un fenómeno de alcance mundial.

TEMANCEn 1986, una joven discográfica independiente de Seattle, C/Z Records, editó Deep Six, un disco antológico con el que daba a conocer a media docena de grupos locales: Soundgarden, Green River, The Melvins, Malfunkshun, The U-Men y Skin Yard. Aunque vendió de pena, el disco hizo historia al documentar un incipiente sonido regional, esa áspera fusión entre heavy metal y punk rock que con el tiempo acabamos conociendo como grunge. Pero no fue hasta cinco años más tarde, con el éxito de Smells Like Teen Spirit de Nirvana, cuando grunge se convirtió en un término extendido por todo el mundo y Seattle en la zona cero de la explosión de rock alternativo de los noventa. Ésta es la crónica definitiva de cómo una escena musical y cultural independiente y en gran medida aislada acabó convirtiéndose en un fenómeno de alcance mundial.

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Todo el mundo adora nuestra ciudad captura los antecedentes, auge y apogeo de la era grunge en las palabras de los músicos, productores, representantes, ejecutivos discográficos, directores de vídeo, fotógrafos, periodistas, publicistas, propietarios de salas, roadies, entusiastas y acólitos que de verdad la vivieron. El libro cuenta toda la historia: desde la fundación de los grupos que aparecieron en Deep Six hasta el éxito mundial de los cuatro grandes referentes del grunge (Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden y Alice in Chains); desde los orígenes de la insolvente pero entusiasta discográfica independiente Sub Pop hasta el frenesí con el que las grandes multinacionales cayeron sobre el Noroeste del Pacífico dispuestas a exprimir la gallina de los huevos de oro; desde los simples placeres de meter caña en fiestas en sótanos y en diminutas salas de conciertos hasta las trágicas y solitarias muertes de Kurt Cobain y Layne Staley una vez convertidos en superestrellas.

Compuesta a partir de más de 250 nuevas entrevistas con miembros de Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden, Alice in Chains, Screaming Trees, Hole, The Melvins, Mudhoney, Green River, Mother Love Bone, Temple of the Dog, Mad Season, L7, Babes in Toyland, 7 Year Bitch, TAD, The U-Men, Candlebox y muchos más, Todo el mundo adora nuestra ciudad es un retrato a la vez conmovedor, divertido, escandaloso y enormemente perspicaz de una era musical extraordinaria.

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Las buenas historias orales escasean. Ensamblar una narración a partir de todos esos recuerdos caóticos y a menudo contradictorios usando únicamente testimonios y prescindiendo por completo de indicaciones en prosa es difícil. Conseguir que el resultado sea además íntimo y épico a la vez es casi imposible. Cuando un escritor lo logra, como lo ha hecho Mark Yarm con Todo el mundo adora nuestra ciudad, el resultado es un verdadero regalo: el tema o entorno obtiene su retrato definitivo y el lector gana lo que siente como una habitación llena de nuevos amigos. Una de las mejores lecturas sobre rock que hemos tenido en mucho tiempo.

Marc Spitz, coautor de Tenemos la bomba de neutrones

Un noble registro de la movida grunge y una excelente adición a la creciente biblioteca de historias orales musicales.

Legs McNeil, coautor de El otro Hollywood y Por favor mátame

Mark Yarm ha reunido los evangelios de la música grunge. Un descarnado y minucioso repaso para aquellos de nosotros que todavía tenemos los recuerdos de aquella época un poco borrosos.

Chuck Palahniuk, autor de El club de la lucha