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En 1968, José Ortiz Echagüe realizó sus últimas fotografías. Durante todo el siglo había recorrido miles de kilómetros con su cámara realizando un retrato apasionado y personal de una España en desaparición. Los veinticinco mil negativos y más de mil originales realizados en carbón fresson forman una obra única y descubren a un autor asombroso.

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Remero vasco I, 1931

Este libro acompaña la exposición que revisa la obra de este autor y supone el redescubrimiento de uno de los más grandes fotógrafos españoles de la historia. Sus imágenes de África, Tipos y trajes, Pueblos y paisajes, España mística, Castillos y alcázares…no sólo documentan un mundo antiguo que se desvanece con el cambio de siglo; son, sobre todo, muestras de una obra impresionante que ahora se recupera.

Sermón en la aldea, 1903

Sermón en la aldea, 1903

Con el espíritu de la Generación del 98, Ortiz Echagüe se enfrentó a una sociedad en crisis con una doble mirada: como ingeniero, impulsó la modernización del país con la creación de Construcciones Aeronaúticas y SEAT, empresas de las que fue presidente durante décadas. Como fotógrafo, dedicó todo su esfuerzo a mostrar unas formas de vida que ya eran del pasado. El valor de su obra habla por sí solo.

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Jamelleras, 1920-23