Los ecosistemas sonoros del siglo XX respondieron a menudo a una voluntad de confrontación política y estética con sus diferentes culturas dominantes. Esas músicas se alimentaron de las realidades recubiertas bajo términos como ideología, emigración, patriarcado, capitalismo, subcultura, revolución, colonización, nacionalismo, globalización, tecnología o ruido. Con esos ingredientes y desde la singularidad de las condiciones...